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Aspectos claves del Método Singapur

Dos expertos destacan la importancia del Método Singapur y dan a conocer las características fundamentales sobre su funcionamiento.
08 de Noviembre 2018

En Agora, tenemos como objetivo contribuir con la transformación y la innovación en la educación a través de métodos novedosos que permitan mejorar la calidad de enseñanza de los niños y niñas y ayuden a mejorar su calidad de vida. De esta manera, uno de los métodos que buscamos implementar en las escuelas es el conocido “Método Singapur”.

Tal como lo dice su nombre, esta metodología tiene su origen en el país asiático a principios de los años 80, sin embargo, ha sido recién en los últimos años que ha ganado gran popularidad por su implementación y resultados positivos en las mejores escuelas del mundo.  Al respecto, Joy Tan, manager de Marshall Cavendish Education, manifestó en una entrevista al sitio web “Montevideo Portal” los principales rasgos de esta metodología.

“Antes que un método, es una combinación de diferentes teorías de aprendizaje que se combinan en un sistema único”, señala Tan, quien añade que el principal objetivo de fondo del Método Singapur es “no enseñar la matemática en sí, sino desarrollar la capacidad intelectual de una persona y el pensamiento abstracto”.

De esta manera, respecto a su funcionamiento, la experta en educación indica que lo más fácil de observar es el enfoque concreto pictórico abstracto. “Los niños y niñas comienzan a entender las matemáticas haciendo. Usan objetos concretos como cubos o frutas para formar los números o cantidades determinadas”.

Por su parte, Yep Ban Har, experto en el Método Singapur, apunta en una entrevista al diario “El País” de España que a diferencia de los métodos tradicionales, donde se dice que es lo que se debe hacer, aquí “cada quien construye su propio conocimiento. Al final todos llegan a aprender, pero la forma de hacerlo es distinta”, y añade que el método consta de cinco fases: la exploración, el debate estructurado, el seguimiento que lleva el profesor a través de un diario de aprendizaje, la reflexión y la práctica.

Asimismo, el experto añade que en este método se pone mayor énfasis en la resolución de problemas y el aprendizaje cooperativo. “Los niños y niñas aprenden a explicar cada caso, deducir y escuchar a los de su grupo y trabajar de manera colaborativa. Y esto no es muy complicado, pues les gusta y se divierten al trabajar con sus amigos”.

Finalmente, ambos expertos coinciden en que mientras antes se les enseñe a los niños y niñas esta técnica, es mejor ya que “empiezan desde cero, por lo que no tienen la necesidad de cambiar conceptos ya formados. Además, disfrutan más las matemáticas, porque ya no se tratan de ideas abstractas, por lo que no se rinden tan fácilmente cuando se enfrentan a problemas y los afrontan de una manera más positiva”, finalizó.

Fuente: Montevideo Portal; El País

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